Como su propio nombre indica este restaurante parece tener todas las papeletas para ser un verdadero gustazo para los sentidos. Está situado en una callejuela próxima a la Praça da Alegria y a pesar de que no llegamos a entrar por estar cerrado, en la misma puerta una carta nos permitió hacernos a la idea de los platos deliciosos que no íbamos a poder degustar, entre ellos, varios señalados expresamente como veganos.
Horario de comidas: de 12 a 15 horas.