Dicen que los árabes añaden semillas de cardamomo al café como muestra de hospitalidad. Ese es presisamente el nombre de este restaurante vegetariano de Burgos, Cardamomo, elegido no por casualidad sino más bien en un intento de proseguir con esa costumbre árabe de buena acogida.
Lleva funcionando unos tres años, gracias a la buena cocina de Susana y la atención personal de Roberto, que logran que uno se olvide de todo y se entregue a los placeres del paladar de manera relajada y sin tensiones. Ésta es su máxima, que todo aquél que entre por la puerta se sienta agusto y tome todo el tiempo que necesite para comer, por ello no trabajan con segundos turnos ni con grupos excesivamente numerosos. Tienen capacidad para unas 30 personas.
El local no es muy grande pero está cuidado hasta el más mínimo detalle: la presentación de mesas y platos, la decoración, la música tranquila...
Dan comidas de martes a sábado y cenas, únicamente las noches del viernes y sábado. En este último caso, siempre es mejor reservar con antelación. Funcionan siempre con carta y los platos van rotando continuamente. Es un restaurante vegetariano pero incluyen platos veganos, que vienen señalados con una (V). Además, también hay otros que a pesar de no estar marcados como tales, se pueden convertir quitándole alguno de los ingredientes y añadiéndole cualquier otro que le vaya al plato en cuestión. No tienes más que preguntar y ellos te presentarán alternativas. Igualmente, muchos de los ingredientes utilizados son biológicos y así lo indican en la carta con un asterisco. También sirven comida para llevar.
Muy recomendables sus ensaladas, con ingredientes combinados muy acertadamente y aliñadas en su punto justo. Ojo a la hora de pedirlas ya que están más bien pensadas para compartir entre dos personas debido a su gran tamaño.
Última actualización el 19/09/2007.